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ID: 2242
24
Feb
2022

Blockchain: ¿qué es la revolución de la cadena de bloques?

Tiempo de lectura estimado: 4 minutos, 29 segundos

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El blockchain es una tecnología con una creciente popularidad en internet. Sus implicaciones podrían traer una revolución tanto en el sector público como en el privado. Ante esto, no podemos dejarlo de lado y es de vital importancia conocer a fondo qué es exactamente y en qué consiste la tecnología que lo sustenta.

¿Qué es la cadena de bloques?

La cadena de bloques es un sistema de registro de información de una manera que dificulta o imposibilita cambios, pirateos o engaños. Se consigue un registro único, consensuado y que se distribuye en diferentes nodos de la red. Un buen ejemplo es el uso que se le da en las criptomonedas. En este caso, se materializa como un libro contable en el que constan las transacciones realizadas.

En cada bloque de la cadena se almacenan las transacciones válidas, información del propio eslabón y el vínculo que guarda con el anterior y el siguiente. Todos ellos cuentan con un hash, una cadena alfanumérica de longitud normalmente fija que actúa como huella digital. De esta forma, se potencia la integridad de los datos.

Así, cada bloque ocupa un lugar único e irremplazable en la cadena, ya que contiene información del hash del anterior. Además, la cadena al completo se guarda en los nodos de la red que compone la blockchain. Esto permite que todos los participantes tengan acceso a los mismos datos en abierto y sin posibilidad de modificarlos.

Según se van creando nuevos registros, estos se verifican y validan por los nodos de la red, lo que conduce a la integración de la nueva información que formará un bloque propio enlazado al resto de la cadena. El proceso se repetirá siempre que se añadan datos novedosos.

Esta es una de sus claves, la cual resulta revolucionaria. Hay que tener en cuenta que la veracidad de la información no la verifica un tercero, sino que se encarga la red de nodos que participa y constituye la cadena. Los intermediarios, por tanto, dejan de ser necesarios, ya que las transacciones se realizan de manera consensuada. Esto consigue que la transmisión de información sea más transparente y con una trazabilidad más acentuada.

Las claves de la seguridad

La disponibilidad de la información es una de las claves de la seguridad, ya que hay una copia exacta en cada nodo que compone la red. En el caso de un ataque de denegación de servicio (DoS), se tendría que atacar todos los nodos simultáneamente para evitar el acceso a la información. Basta con que uno permanezca activo para acceder a los datos de cada bloque de la cadena.

Además de esto, la dificultad para alterar la información es alta. Si un atacante quisiera realizar una modificación, tendría que llevar a cabo el mismo cambio en el 51 % de los nodos, con lo que conseguiría la alteración de toda la cadena. Esto se debe a que el registro es consensuado y a que cada nodo cuenta con la misma información.

La codificación de cada bloque es en sí misma una garantía. Al incluir un nuevo eslabón, este queda matemáticamente ligado al siguiente por un hash y una modificación en la relación bastaría para romper la cadena. De esta forma, la información registrada es inmutable y perpetua, lo que reduce al mínimo las posibilidades de engaño u otros problemas.

El uso de certificados y firmas digitales es otra capa de seguridad. Esto se utiliza en cada nodo para verificar la información, y validar transacciones y los propios datos de la cadena. Por tanto, la autenticidad queda asegurada en todo momento, lo que puede tener aplicaciones en casi cualquier ámbito que podamos pensar.

Todo esto hace que el blockchain sea una tecnología de primer orden para certificar y validar cualquier tipo de información. Se crea un registro fiable, descentralizado, resistente a la manipulación que puedan ejercer agentes externos y en el que cualquier cambio queda registrado a la vista de todos los participantes de la red. De hecho, supone un cambio de paradigma, ya que vivimos inmersos en un mundo donde se tiende a los modelos centralizados.

Con la cadena de bloques, el proceso se invierte. Cualquier información estaría disponible en todos los nodos, por lo que cada participante de la red puede almacenar, enviar y validar datos con una alta confiabilidad y trazabilidad. Las compañías privadas y las instituciones públicas tienen mucho que aprender de esta tecnología y sus posibilidades podrían revolucionar la forma en la que se relacionan con los ciudadanos y consumidores.

En definitiva, el blockchain es una tecnología que encierra una revolución sin precedentes en la forma en la que transmitimos, almacenamos y validamos la información. Esta queda a la vista de todo el mundo, pero sin apenas posibilidades de alterarla por parte de agentes externos o internos. De esta forma, la sociedad en su conjunto sale ganando.

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